Las diferencias entre una motorización a gasolina y una diésel

Jueves 15 de Noviembre 2018
Descubre las principales diferencias entre un automóvil a gasolina y uno a diésel, y cómo influye el tipo de combustible en el funcionamiento de tu motor

La gasolina y el diésel, son los dos tipos de combustible más comunes en motores de combustión interna, y son los que permiten que la energía química generada por sus propiedades, se transforme en energía mecánica para dar movimiento a nuestro automóvil. Ahora bien, ¿en qué se diferencia un automóvil a gasolina de uno que funciona con diésel?

1. Funcionamiento

El funcionamiento de los motores a gasolina, a nivel general, inicia en una cámara de combustión. La chispa eléctrica de una bujía entra en contacto con las propiedades químicas del combustible, produciendo explosiones controladas que provocan el movimiento de los pistones. A través de un cigoñal, este movimiento lineal se transforma en un movimiento rotatorio, lo que permite que el vehículo avance. Estos motores tienen una característica: a mayor demanda de velocidad, y por ende desplazamiento, mayor consumo de gasolina.

Los motores diésel, por su parte, necesitan altas condiciones térmicas en su interior para que se origine la combustión dentro de los cilindros. La inyección vaporizada de combustible dentro de una cámara a alta temperatura genera las explosiones necesarias para que se produzca el movimiento de los pistones sin la intervención eléctrica interna que exigen los motores a gasolina.

El funcionamiento de los motores a diésel supone un ahorro por su rendimiento, uso eficiente del combustible (e incluso del aceite) y por no requerir de bujías para el encendido, pero su peso y tamaño son muchísimo mayores frente a los motores a gasolina y tardan mucho más en calentarse.

2. Mantenimiento y cuidados

El mantenimiento de un vehículo va mucho más allá de un cambio de aceite y filtro. En el caso de los automóviles a diésel, para prevenir costosas averías, es importante cuidar el estado de los calentadores (o bujías de incandescencia) y vigilar el cambio y mantenimiento del filtro de combustible, un elemento de vital importancia por las impurezas que pueden llegar a las bombas de inyección y ocasionar daños bastante caros.

En los motores a gasolina, es fundamental que se les brinde una revisión periódica a las bujías, y verificar el espesor entre los electrodos, para asegurar que se produzca correctamente la chispa que pondrá en funcionamiento el motor.

3. Desgaste

El motor a gasolina requiere de un menor consumo de batería de ignición, a diferencia de los motores diésel que solicitan una mayor cantidad de energía eléctrica para su arranque. El desgaste en este campo es mayor en el caso de los motores diésel.

En cuanto a las correas, se recomienda cambiarlas en los autos a gasolina entre los 120.000 y 150.000 kilómetros, mientras que en los vehículos a diésel su cambio puede postergarse hasta los 200.000 kilómetros.

Los motores diésel utilizan piezas de mayor tamaño y alta durabilidad debido a que las explosiones internas son mayores y deben estar en la capacidad de soportar esos embates. Son motores ruidosos y de vibración constante por lo que las bases de sujeción y otras piezas mecánicas que lo rodean son más sensibles a daños que las piezas que usan los motores a gasolina.

4. Emisiones

Los motores de combustión interna no son capaces de quemar totalmente sus combustibles dentro de los cilindros, razón por la cual un porcentaje de emisiones tóxicas no utilizadas dentro de los cilindros son expulsadas a la atmósfera.

Aunque la motorización diésel consume mucho menos combustible que los vehículos a gasolina, un estudio en Europa reveló que los primeros son cuatro veces más contaminantes que los de gasolina. El estudio añade que la cifra aumenta significativamente cuando se trata de motores a diésel construidos a principio de los años 90.

Adquirir un vehículo con motor a gasolina o diésel dependerá del uso que quieras darle. Si se trata de carga pesada y viajes muy largos, la balanza puede inclinarse hacia la resistencia y durabilidad de un motor diésel. Para otros usos más cotidianos, como los viajes cortos al trabajo o la universidad, el bajo costo, practicidad y mayor velocidad de los motores a gasolina te vendría mucho mejor, lo más importante es que le brindes a tu vehículo el mantenimiento y cuidado adecuados, según el tipo de combustible que utilicen.