Pruebas de conducir Clase B: cuáles son y cómo prepararte

Conoce las pruebas de conducir para obtener tu primera licencia y aprende cómo prepararte para superarlas.
Pruebas de conducir Clase B: cuáles son y cómo prepararte

En Chile, la primera licencia de conducir de automóviles que puede tener una persona es la Clase B, indispensable para poder obtener otras licencias a futuro, como por ejemplo la licencia Clase A.

La licencia Clase B te permite manejar vehículos motorizados de tres ruedas o más para transporte particular, con capacidad de hasta nueve pasajeros (excluido el conductor) y de carga con un peso bruto vehicular de máximo 3.500 kilos.

Para obtenerla, debes haber egresado de enseñanza básica y demostrar idoneidad moral, que consiste en una revisión de antecedentes personales por parte de director de tránsito de tu municipio. Si eres extranjero en Chile, deberás realizar algunos trámites adicionales.

¿A qué edad se saca la licencia de conducir?

La norma establece como requisito para tramitar la licencia un mínimo de 18 años de edad, o 17 años siempre que hayas aprobado un curso de conducción en una Escuela de Conductores y cuentes con autorización plena de tus padres, apoderados o representantes legales.

Queda claro desde qué edad se puede conducir en Chile, pero ¿qué dice la  Ley de Tránsito frente a la edad máxima para solicitar la licencia? Pues nada, no hay ninguna restricción al respecto en la norma. De hecho, entre febrero de 2013 y febrero del 2019, las municipalidades del país otorgaron 26.770 licencias clase B a personas mayores de 80 años.

Pruebas de conducir

Más allá de saber a qué edad se saca la licencia de conducir, debes tener presente que también es requisito cumplir las siguientes pruebas:

  • Examen médico: para validar la idoneidad física para conducir (audición, habilidad motriz, visión, etc.). Es desarrollado por el municipio.
  • Examen teórico: es para avalar que tienes los conocimientos necesarios para conducir vehículos particulares. Debes resolverlo en un máximo de 45 minutos y consta de 35 preguntas.
  • Examen práctico: corrobora que posees habilidades y pericia para manejar. Se compone de una etapa de conducción libre (te desplazas a un punto X de forma autónoma sin recibir instrucciones por parte del examinador) y una de conducción guiada (vuelves al punto de partida de la primera fase siguiendo las indicaciones del instructor). Debe durar un mínimo 25 minutos y deberá recorrerse al menos 5 kilómetros.

Si no superas estas pruebas de conducir tienes la posibilidad de repetirlas una vez más dentro de los siguientes plazos:

  • Exámenes médicos (físico-síquico), en un periodo de tiempo determinado por el médico.
  • Exámenes teóricos y prácticos, dentro de los 25 días hábiles siguientes a la reprobación.

Si trascurridos los plazos señalados no concurres al examen o lo repruebas nuevamente, la municipalidad dará por terminado el proceso y procederá a denegar la concesión de la licencia para conducir.

Aunque después de 30 días de denegada la licencia tienes la opción de volver a iniciar el proceso ante la municipalidad, es importante que prepares muy bien el examen de conducir para que lo apruebes al primer intento.

¿Cómo prepararse correctamente para el examen de conducir?

En cuanto a la parte teórica y práctica, puedes preparar las pruebas mediante el material oficial de estudio que el CONASET pone gratuitamente a disposición del público. Allí encontrarás los contenidos en los cuales se basan las preguntas, tips de estudios y vídeos de las maniobras básicas que evalúa el examen práctico.

También está la plataforma PracticaTest Chile, una escuela de conducción online que dispone de más de 3500 tests de conducción, gratuitos y actualizados, así como de resúmenes explicativos que ayudan a las personas a adquirir los conocimientos y habilidades evaluados en el examen teórico práctico.

Ya sabes desde qué edad se puede conducir en Chile, pero no olvides que manejar vehículos constituye una actividad de alto riesgo en la que la prudencia, las habilidades del conductor y sus conocimientos son esenciales a la hora de evitar poner en riesgo su integridad física y la de los demás actores viales.